- LaGrav_Web24
- septiembre16,2026
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La vuelta a la rutina de tu mascota también le afecta : qué revisar después del verano
Septiembre es sinónimo de vuelta a la rutina. Regresamos al trabajo, al colegio, recuperamos horarios y dejamos atrás los días de vacaciones. Pero este cambio no solo nos afecta a nosotros: nuestros perros y gatos también tienen que adaptarse de nuevo a los horarios y hábitos habituales.
Durante el verano es frecuente pasar más tiempo con ellos, modificar los horarios de paseo, viajar, realizar más actividades al aire libre o incluso cambiar temporalmente su alimentación. Cuando llega septiembre, todos esos cambios desaparecen de golpe.
Por eso, la vuelta a la normalidad es un buen momento para observar a nuestra mascota y comprobar que todo está bien.
1. Observa si ha cambiado su comportamiento
Uno de los primeros aspectos que podemos notar tras las vacaciones es un cambio de comportamiento.
Un perro que durante varias semanas ha estado prácticamente todo el día acompañado puede encontrarse de repente pasando varias horas solo en casa.
Algunos animales se adaptan rápidamente, pero otros pueden mostrar señales de estrés o dificultades para acostumbrarse a la nueva rutina.
Podemos observar comportamientos como:
- inquietud cuando nos preparamos para salir;
- ladridos o lloros cuando se queda solo;
- destrozos en casa;
- hacer sus necesidades donde antes no lo hacía;
- pérdida de apetito;
- apatía;
- búsqueda constante de atención;
- cambios en sus hábitos de sueño.
No todos estos comportamientos significan necesariamente que exista un problema de ansiedad, pero si aparecen de forma repentina o se mantienen durante varios días es recomendable consultarlo con el veterinario.
Recuperar los horarios progresivamente, mantener los paseos diarios y proporcionar momentos de juego y estimulación puede ayudar a que el cambio resulte mucho más sencillo.
2. Revisa su piel y su pelo después del verano
El verano supone una mayor exposición al sol, al agua, a la arena, al campo y a otros entornos diferentes a los habituales.
Por eso, septiembre es también un buen momento para revisar detenidamente la piel y el pelo de perros y gatos.
Presta especial atención si observas:
- picor frecuente;
- enrojecimiento;
- caspa;
- zonas sin pelo;
- heridas;
- pequeñas costras;
- mal olor;
- lamido excesivo;
- irritaciones en determinadas zonas.
Un animal que se rasca ocasionalmente no tiene por qué tener ningún problema, pero cuando el picor es intenso o persistente conviene buscar la causa.
Alergias, parásitos, dermatitis u otros problemas dermatológicos pueden estar detrás de estas molestias.

3. No te olvides de los parásitos al terminar el verano
Existe la falsa sensación de que cuando termina agosto también desaparece el problema de pulgas, garrapatas y otros parásitos.
Sin embargo, la protección antiparasitaria debe adaptarse al estilo de vida de cada animal, al entorno en el que vive y a los lugares por los que se desplaza.
Esto es especialmente importante si durante las vacaciones nuestra mascota ha estado:
- en zonas rurales;
- en el campo;
- en campings;
- viajando;
- en residencias caninas o felinas;
- en contacto frecuente con otros animales.
Al volver a casa podemos aprovechar para comprobar la piel, el pelo y las zonas donde determinados parásitos pueden pasar más desapercibidos.
También es un buen momento para revisar cuándo corresponde la siguiente dosis o tratamiento antiparasitario.
Nunca debemos administrar productos por nuestra cuenta sin comprobar que son adecuados para la especie, el peso y las características del animal.
4. Comprueba su peso y recupera unos horarios de alimentación estables
Las vacaciones también suelen modificar nuestras costumbres alimentarias… y muchas veces las de nuestras mascotas.
Premios extra, pequeños trozos de comida, horarios diferentes o menor actividad física pueden provocar cambios de peso.
Al volver a la rutina intenta recuperar:
- horarios regulares de comida;
- cantidades adecuadas;
- actividad física diaria;
- una alimentación adaptada a su edad y condición.
Un cambio considerable de peso, tanto hacia arriba como hacia abajo, merece atención.
El peso por sí solo tampoco cuenta toda la historia. La condición corporal nos permite valorar mejor si un perro o gato se encuentra en un rango saludable.
Si tienes dudas sobre la cantidad de alimento que necesita tu mascota, consúltanos. Las necesidades pueden variar mucho dependiendo de su edad, tamaño, actividad física, esterilización y estado de salud.
5. Revisa patas, uñas y almohadillas
Durante las vacaciones nuestros perros suelen realizar más actividad de la habitual.
Excursiones, largos paseos, zonas de montaña, terrenos secos, arena o asfalto pueden producir pequeñas lesiones que inicialmente pasan desapercibidas.
Después del verano conviene revisar:
- almohadillas;
- espacios entre los dedos;
- uñas;
- pequeñas grietas;
- heridas;
- cuerpos extraños;
- zonas inflamadas.
También debemos estar atentos si nuestro perro comienza a cojear, evita apoyar una pata o se lame insistentemente una zona determinada.
6. Recupera poco a poco sus rutinas de paseo y ejercicio
Si durante las vacaciones los paseos han sido mucho más largos o se han realizado a horarios diferentes, es recomendable recuperar gradualmente los horarios habituales.
La rutina proporciona seguridad a muchos animales.
Intentar mantener cierta regularidad en:
- las horas de comida;
- los paseos;
- los momentos de descanso;
- los juegos;
- las salidas de casa;
puede facilitar mucho la adaptación.
Eso no significa que todos los días tengan que ser idénticos, pero una estructura predecible ayuda especialmente a perros sensibles a los cambios.
7. También los gatos notan la vuelta a la rutina
Aunque solemos relacionar estos cambios principalmente con los perros, los gatos también pueden notar que la familia vuelve a pasar muchas más horas fuera de casa.
Algunos gatos pueden mostrarse más demandantes, más escondidos o modificar temporalmente determinadas conductas.
Es importante que sigan disponiendo de:
- zonas tranquilas de descanso;
- rascadores;
- lugares elevados;
- juguetes;
- escondites;
- acceso sencillo a agua, comida y areneros limpios.
El juego diario también es una buena herramienta para mantenerlos activos física y mentalmente.

¿Cuándo deberíamos consultar al veterinario?
Septiembre puede ser un buen momento para prestar algo más de atención a nuestra mascota y detectar pequeños cambios que durante las vacaciones hayan pasado desapercibidos.
Consulta con tu veterinario si observas:
- cambios importantes de comportamiento;
- pérdida o aumento notable de peso;
- falta de apetito;
- vómitos o diarrea recurrentes;
- picor persistente;
- caída excesiva de pelo o lesiones en la piel;
- cojera;
- cansancio poco habitual;
- cambios importantes en la cantidad de agua que bebe;
- cualquier comportamiento que te resulte extraño.
No es necesario esperar a que exista un problema grave para realizar una consulta.
La prevención y la detección temprana son dos de las mejores herramientas para cuidar la salud de nuestros animales.
Una revisión después del verano puede evitar problemas más adelante
La vuelta a la rutina es una buena oportunidad para comprobar que nuestro perro o gato comienza el nuevo curso en las mejores condiciones.
Revisar su peso, piel, pelo, patas, protección frente a parásitos y comportamiento puede ayudarnos a detectar cambios de forma temprana.
Y, sobre todo, recuerda algo importante: tú eres quien mejor conoce a tu mascota. Si notas que algo ha cambiado o que su comportamiento no es el habitual, merece la pena prestarle atención.
¿Has notado algún cambio en tu mascota después de las vacaciones?
En La Graveta Clínica Veterinaria, en Massamagrell, podemos ayudarte a revisar su estado general y resolver cualquier duda relacionada con su salud, alimentación, piel, comportamiento o prevención.
Atendemos a familias de Massamagrell y otros municipios de l’Horta Nord y del entorno de Valencia.
Si tienes cualquier duda sobre tu perro o gato, contacta con nosotros y estaremos encantados de ayudarte a empezar la vuelta a la rutina con tranquilidad.